
Las deudas más importantes son entre quienes se aman, son las que menos deben postergarse e incluso no deberían contraerse nunca.
Aunque el amor nos “garantice” tolerancia, paciencia y espera, llegará el momento en que las deudas y los reclamos se volverán tan caros, insostenibles e insaldables, hasta el punto en que el amor sea caro, insostenible, insaldable, y, no salvador.
Dejar de pagar las deudas de los otros con nuestro amor hacia ellos?. Respondiendo y compensando con esa alimentación imaginaria, no se deja lugar a la respuesta del otro (el pago corre siempre por cuenta propia haciendo que el único amor en juego termine siendo el de uno, y la deuda, solo un sustento de quejas).
Dejando de ser, empezando a tener, dejando ser. Así, no hay deber, así, no hay deuda ni deudor, y, solo a quien quiera y que no es, se dará lo que no se tiene.
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