
Cuando las palabras son muchas pero ninguna de ellas puede atraer y enlazar a una sola que de nombre y sentido, que de causa, que de ser. Es como no recordar la contraseña con la cual poder obtener la apertura, la invitación, el derecho de acceso. Digo no recordar porque presiento haberlo nombrado, haber estado ahí donde hoy se levanta el abismo, donde hacen eco muchas preguntas mudas.
Refugiarse en la certeza?. Cual es tu certeza? (hoy me preguntó la señora del cuadro de Fellini). " E la nave va", sería una posible respuesta, que, al menos puede llegar a rondar la certidumbre.
La nave va, hay que seguir en ruta y fijar coordenadas, plantarse frente al pozo a esperar la significación habilitante, solo puede llevar a que caigamos en él y a ser presas de nuestras propias preguntas, que solo hacen que olvidemos que ya teníamos muchas respuestas. Respuestas que no satisfacen las preguntas, pero que si nos satisfacen a nosotros, si es que no las olvidamos.

